Para decir que algo se encuentra en un sitio, el español reparte el trabajo entre dos verbos, y lo que casi siempre decide es el artículo. Hay una farmacia en la plaza, con algo que presentas por primera vez. La farmacia está en la plaza, con algo que ya se conoce. El italiano cubre buena parte de ese terreno con una sola construcción, c’è, y de ahí vienen los dos errores típicos de un hispanohablante: c’è tre farmacie, que conserva el número fijo de hay, y sta il direttore?, que traduce el está de ¿está el director? con el verbo que más se le parece.
Empieza por el número. Hay es una forma de haber, y en este uso no tiene sujeto: por eso en la norma no cambia, sea una farmacia o sean diez. C’è, en cambio, es ci más è, la tercera persona de essere, el mismo verbo de sono y è que ya sabes conjugar. Lo que viene detrás es su sujeto, y el verbo concuerda con él: una cosa, c’è; varias, ci sono.
In piazza ci sono due farmacie, ma la domenica è aperta solo una.
Puede que tu español ya conozca ese plural. La norma pide había dos personas, pero en el habla de muchos países americanos está muy extendido habían dos personas, y en España también se oye, sobre todo entre hablantes catalanes. Si tú lo dices así, es el mismo plural que el italiano pide, con la diferencia de que en italiano es la forma correcta y no una que te corrigen. Si no lo dices, el plural de ci sono es nuevo para ti.
En los demás tiempos pasa lo mismo, y el contraste con tu verbo se mantiene: en la norma, había, habrá, ha habido y hubo se quedan en singular, y sus parejas italianas no. Había una panadería es c’era un forno, y había tres panaderías, c’erano tre forni. Habrá un concierto es ci sarà un concerto, y con dos, ci saranno. En el pasado compuesto el italiano cuenta dos veces, porque cambia el auxiliar y cambia el participio, que además toma el género del sustantivo: c’è stato un temporale, ci sono stati due temporali, ci sono state tre ondate di caldo.
Quest’estate ci sono state tre ondate di caldo.
Hay tiene además un uso que no pasa por c’è: hay que con infinitivo, donde no se cuenta nada. Lo más habitual en italiano es bisogna, que cambia de tiempo (bisognava, bisognerà) pero no de persona ni de número, igual que hay: hay que reservar es bisogna prenotare, hay que salir antes es bisogna uscire prima. También se dice si deve prenotare, con el mismo sentido general.
Dónde se complica
Queda la otra mitad del reparto, la del está. Cuando preguntas por alguien o por algo concreto, con nombre o con artículo definido, el español deja hay y pasa a estar: ¿está el director?, hoy no está. Hay el director no se puede decir. El italiano no hace ese cambio, y sigue con c’è, también en la respuesta negativa. Lo que no hace es pasar a stare: sta il direttore? es un calco del español, y en italiano estándar no funciona.
C’è il direttore? No, oggi non c’è.
No todo está se vuelve c’è, sin embargo. C’è il direttore? pregunta si está presente, disponible, en ese momento. Cuando lo que dices es dónde se encuentra algo que ya conoces, el italiano usa essere a secas: ¿dónde está la farmacia? es dov’è la farmacia?, el director está en una reunión es il direttore è in riunione, y Madrid está en España es Madrid è in Spagna. La diferencia está en si anuncias que algo está ahí o si sitúas algo de lo que ya se hablaba.
La construcción que más se parece a la italiana está en otro sitio del español: hacer falta. Hace falta paciencia, hacen falta dos personas: lo que hace falta es el sujeto, y el verbo lo sigue. El italiano ci vuole y ci vogliono funciona igual, y ahí el español concuerda con toda normalidad.
Per fare un buon ragù ci vogliono almeno tre ore.
Cómo reconocerlo de oído
En una recepción o al teléfono, la pregunta por alguien suele ser la misma: c’è la dottoressa Ferri? Las respuestas usan los dos verbos que has visto. No, oggi non c’è dice que no está disponible; sì, è nel suo studio dice dónde se encuentra. El español dice está las tres veces: ¿está la doctora Ferri?, hoy no está, está en su consulta (o en su consultorio, según el país). El italiano reparte esas tres entre c’è y è, y en ninguna pone sta.
En una tienda, lo que cambia es la cantidad. Ci sono ancora i carciofi? pregunta el cliente, y el tendero contesta sì, ce ne sono, o ne è rimasto uno, o non ce ne sono più. Cada respuesta ajusta el verbo a lo que queda, mientras que en español basta con hay: sí, hay, hay uno, ya no hay.
Y en las respuestas con número, el italiano dice la cantidad dos veces. A quante farmacie ci sono qui? se contesta ce ne sono tre, o ce n’è una: el verbo ya sabe cuántas son antes de que llegue la cifra.