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«Sto stanco» no: por qué «estar» casi nunca es «stare» con un adjetivo

Stare se parece a estar, pero hace mucho menos. Con adjetivos y lugares, el italiano dice con essere lo que tú dices con estar, y stare conserva pocos usos.

Rodrigo · · 7 min

En un bar de Nápoles, sto stanco no llama la atención de nadie. En Milán o en Florencia suena a error, porque el italiano general, el que se enseña y se escribe, dice sono stanco, igual que dice sono a Roma, la finestra è aperta y sono contento. El parecido entre stare y estar es real en unos pocos usos, y en casi todos los demás no existe.

El español reparte entre dos verbos lo que muchos idiomas dicen con uno. Ser dice qué o cómo es algo; estar, dónde está, cómo se encuentra, en qué estado ha quedado o qué está haciendo: soy de Lima, estoy en Lima; es alto, está cansado; la puerta está abierta; estoy comiendo. Hay alguna excepción que conoces de sobra, como los acontecimientos, que se sitúan con ser en todo el mundo hispanohablante: la fiesta es en mi casa. Pero la frontera general la llevas tan dentro que, cuando encuentras en italiano dos verbos que se parecen a los tuyos, la trasladas tal cual.

El italiano no tiene esa frontera. Su verbo para casi todo es essere, y cubre lo que en español se reparten ser y estar: sono di Lima y sono a Lima, è alto y è stanco, la porta è aperta, siamo pronti, la festa è a casa mia. Stare es un verbo mucho más pequeño. Su sentido de fondo está más cerca de tu quedarse o de permanecer que de tu estar, y de ahí vienen los pocos usos en los que se parece a él.

Sono stanca, ma la cena è pronta.
Estoy cansada, pero la cena está lista.
Dos veces estar en español, dos veces essere en italiano. Ni el cansancio ni el resultado piden stare.
Siamo a Roma fino a domenica.
Estamos en Roma hasta el domingo.
Dónde está alguien se dice con essere, igual que dónde vive: siamo a Roma.

El primero de esos usos es cómo te encuentras. Come stai?, sto bene, sto male, sto meglio, sto così così. Lo que acompaña a stare aquí es un adverbio: bene, male, meglio. Cuando lo que dice cómo estás de salud o de ánimo es un adjetivo, el italiano general vuelve casi siempre a essere: estoy enfermo es sono malato, estoy cansado es sono stanco, estoy preocupada es sono preoccupata. Las excepciones son los pocos adjetivos fijos de stare que verás un poco más abajo: sto tranquillo se dice, y stai sereno también. Para un resfriado existe sono raffreddato, aunque lo más habitual es ho il raffreddore. Sto male es cómo te sientes y sono malato es lo que tienes, y cada una va con su verbo.

Come stai? Sto meglio, grazie.
¿Cómo estás? Mejor, gracias.
Stare con bene, male o meglio. Con un adjetivo, como malato o stanco, vuelve essere.

El segundo es el que más se parece a tu estar: una acción en curso. Sto cucinando es estoy cocinando, stavo dormendo es estaba durmiendo. Aquí la correspondencia es casi exacta.

Sto cucinando, ti chiamo dopo.
Estoy cocinando, te llamo luego.
Stare más gerundio funciona como tu estar más gerundio para lo que está pasando ahora mismo.

El tercero es stare per con un infinitivo, que anuncia algo inminente: sto per uscire es estoy a punto de salir. En buena parte de América también se dice estoy por salir con ese sentido, y ahí la pareja es perfecta. En España, en cambio, estar por suele significar otra cosa, lo que falta por hacer (la cama está por hacer) o lo que casi te decides a hacer (estoy por llamarla). Si hablas el español de España, la pareja de stare per es estar a punto de.

El cuarto es su sentido de fondo, quedarse o mantenerse. Oggi sto a casa es hoy me quedo en casa. Stai qui es quédate aquí. Ese sentido explica unas cuantas combinaciones fijas con adjetivo, que oirás sobre todo como órdenes: stai zitto, que es cállate; stai fermo, quédate quieto; stai attento, ten cuidado; stai tranquillo, tranquilo. En todas alguien se mantiene de una manera, y por eso funcionan igual fuera de la orden: non stavo attento es no estaba atento, y a tavola stava sempre zitto, en la mesa siempre estaba callado. Tu quedar de la ropa también tiene aquí su pareja: come ti sta? es ¿cómo te queda?

Quel vestito ti sta benissimo.
Ese vestido te queda muy bien.
Tu quedar, no tu estar. Stare conserva la idea de quedarse o de mantenerse de una manera.

Dónde se complica

El español usa a veces el cambio entre ser y estar para cambiar el significado de un mismo adjetivo. Es aburrido y está aburrido no dicen lo mismo, ni es rico y está rico. El italiano no tiene ese recurso, así que para cada significado usa otra palabra, casi siempre con essere. Es aburrido es è noioso, y está aburrido es si annoia o è annoiato. Es rico es è ricco, y está rico, hablando de comida, es è buono. Cuando en español el verbo decide el sentido, en italiano lo decide el adjetivo.

Con el gerundio el italiano es más estricto que tú. Stare más gerundio se usa sobre todo para lo que ocurre en este momento. Para una temporada, el italiano recurre al presente simple más que tú: este año estoy estudiando alemán se dice a menudo quest’anno studio tedesco, aunque sto studiando tedesco también se usa. Y no tiene tiempo compuesto: he estado trabajando todo el día no puede ser sono stato lavorando. Se dice ho lavorato tutto il giorno, o, en el habla, sono stato a lavorare tutto il giorno.

Y si viajas por Italia oirás stare donde este artículo dice essere. En Roma y en buena parte del sur, stare se usa en la conversación para decir dónde está alguien: sto a casa por estoy en casa, sto in ufficio, dove stai? por ¿dónde estás? En el sur, sobre todo en Nápoles y en Sicilia, va además con adjetivos: sto stanco, sto contento, la finestra sta aperta. Son usos regionales, muy extendidos y que se entienden en todas partes, pero no son los del italiano general, que dice sono a casa, sono stanco y la finestra è aperta. En Roma y en el centro también oirás stare a con infinitivo en lugar de stare con gerundio: che stai a fare?, ¿qué estás haciendo? Si tu italiano viene de allí, esos usos son tuyos; si no, essere es lo que se entiende igual en todas partes.

Cómo reconocerlo de oído

En una conversación italiana, stare aparece bastante menos que estar en una española, y casi siempre al lado de las mismas palabras: bene, male o meglio detrás, un gerundio, per con un infinitivo, o uno de esos pocos adjetivos fijos, como attento o zitto. Essere, en cambio, está en casi todos los sitios donde tú pondrías estar, tan a menudo que el oído deja de registrarlo: sono qui, è chiuso, siamo in ritardo, sei pronta?. Son frases que un italiano dice decenas de veces al día, y en el italiano general ninguna lleva stare.

Un stare fuera de esas compañías suele querer decir que alguien se queda en un sitio, stasera sto a casa, o que quien habla es de Roma o del sur.

En el pasado compuesto, los dos verbos se encuentran. Essere y stare comparten participio, stato, así que sono stato es a la vez tu he sido y tu he estado: sono stato a Roma, è stato malato, sono stato bene, è stato un errore. En presente, sono y sto se reparten el terreno de otra manera que soy y estoy. En el pasado compuesto, el italiano ya no los distingue.

Giulia

Bologna

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