Pasa una tarde con italianos y oirás frases como credo che sia un’ottima idea, penso che tu debba riposare o mi pare che Marco lavori a Genova. A un oído hispanohablante le suenan a duda, porque esas formas, sia, debba, lavori, son las que tú pondrías detrás de no creo que, y nunca detrás de creo que. Quien habla no duda de nada. Está dando su opinión, y el italiano pone la opinión en congiuntivo, afirmada o negada. Por eso credo che è un’ottima idea, calcado de creo que es una idea excelente, se oye en la calle, pero no en un texto cuidado.
El español decide el modo con una pregunta concreta: ¿afirmas lo que viene detrás del que? Con creer, pensar, parecer, suponer o imaginar en afirmativo, sí lo afirmas, aunque sea como opinión, y va en indicativo: creo que tiene razón, me parece que llueve, supongo que viene. Si niegas el verbo, lo normal es que dejes de afirmarlo y pases al subjuntivo: no creo que tenga razón. (En una pregunta negativa como ¿no crees que es tarde? en realidad estás afirmando, y lo habitual es el indicativo.) Y con los verbos que nunca afirman lo que sigue, los de deseo, duda o sentimiento, el subjuntivo es fijo: quiero que vengas, dudo que llegue, me alegro de que estés aquí. Esto se cumple igual en Madrid que en Lima o en Buenos Aires.
El italiano no mira si afirmas lo que sigue, sino qué clase de verbo va delante del che. Una opinión es algo que ocurre en tu cabeza, y el italiano la trata como un deseo o una duda: lleva congiuntivo. Credo che abbia ragione, mi sembra che piova, suppongo che venga, immagino che sia stanco. Hasta la pregunta negativa lo lleva: non credi che sia tardi? Lo que va en indicativo en los dos idiomas es lo que presentas como un hecho que sabes: so che il treno parte alle sei, sé que el tren sale a las seis; sono sicura che lo sa, estoy segura de que lo sabe. Con sono sicura el italiano admite también el congiuntivo, y oirás sono sicura che lo sappia: estar segura queda a medio camino entre saber y opinar.
Credo che Marta sia già partita.
Non credo che Paolo lo sappia.
Mi sembra che il negozio sia chiuso.
Entre los verbos que introducen un che, los dos idiomas coinciden en casi todo. Deseo, duda, sentimiento, opinión negada, es posible que, es importante que: subjuntivo en español, congiuntivo en italiano. La diferencia grande entre esos verbos está en la opinión afirmada, y más abajo quedan dos casos sueltos, temere y sperare.
Fuera de ellos hay otros cruces, y van en la dirección contraria: el español pone subjuntivo donde el italiano pone indicativo. Cuando llegues es quando arrivi o quando arriverai, en indicativo las dos. Haz lo que quieras es fai quello che vuoi. Quizás venga es forse viene. Y en la otra dirección, donde tú dices no sé si es verdad, el italiano admite non so se è vero y también non so se sia vero. El congiuntivo no es un subjuntivo con otro nombre: los dos modos se reparten el terreno de forma distinta, y el reparto de los verbos de opinión es solo uno de esos cruces.
Cuando quien opina y quien hace lo demás son la misma persona, el italiano se ahorra la elección: no usa che sino di y un infinitivo, credo di essermi sbagliato. En la conversación, el español dice aquí creo que me he equivocado o creo que me equivoqué, según la zona, y trasladar eso a credo che mi sono sbagliato es justo lo que hay que evitar. La construcción italiana existe también en tu idioma, en un registro más formal: creo haberme equivocado.
Dónde se complica
Cuando el verbo de opinión va en pasado, el congiuntivo retrocede con él, y el español se queda en indicativo: creía que el restaurante estaba cerrado es credevo che il ristorante fosse chiuso. Y lo que en ese pasado todavía estaba por venir se dice de una manera que sorprende a un hispanohablante. Tú usas el condicional simple: pensaba que me llamarías. El italiano usa el condicional compuesto: pensavo che mi avresti chiamato. Pensavo che mi chiameresti es un calco del español y a un oído italiano le suena mal. Esto vale detrás de cualquier verbo en pasado, no solo de los de opinión: mi ha scritto che sarebbe arrivata lunedì, me escribió que llegaría el lunes; sapevo che avrebbe accettato, sabía que aceptaría.
Pensavo che mi avresti chiamato.
Con credo o penso en presente, en cambio, el futuro y el condicional pasan tal cual. Lo que todavía no ha ocurrido puede ir en futuro, como en español, y el congiuntivo sigue siendo correcto para lo mismo. Lo que depende de una condición va en condicional en los dos idiomas: penso che ti piacerebbe Napoli, creo que te gustaría Nápoles. Lo que no se puede copiar es el presente y el pasado: creo que está en la oficina es credo che sia in ufficio, y creo que ya ha comido es credo che abbia già mangiato.
Credo che Giulia cambierà lavoro.
Quedan los dos verbos sueltos. Me temo que ya no hay entradas va en indicativo en español, porque ahí temer no expresa miedo sino una manera amable de dar una mala noticia. El italiano no hace esa distinción: temo che non ci siano più biglietti. Con sperare el italiano tiene una salida que tú no usas. Tu espero que, cuando expresa un deseo, pide subjuntivo: espero que te vaya bien. El italiano pone congiuntivo, spero che ti trovi bene, pero para lo que está por venir también admite el futuro, spero che ti troverai bene.
Cómo reconocerlo de oído
Muchas formas del congiuntivo coinciden casi letra por letra con tu subjuntivo: tenga y tenga, metta y meta, legga y lea, apra y abra, senta y sienta, scriva y escriba. En los verbos en -are la vocal es otra: donde tú dices llegue o compre, con e, el italiano dice arrivi o compri, con i. El imperfecto se parece a tus formas en -se: partisse y partiese, dicesse y dijese, dormisse y durmiese. Si usas dijera mucho más que dijese, como la mayoría de hablantes y más todavía en América, la forma en -se te sonará algo escrita, pero es la misma terminación.
Por eso el congiuntivo no suele pasar desapercibido en una conversación: suena a subjuntivo porque lo es. Lo que despista es el sitio donde aparece. Detrás de credo che, penso che y mi sembra che lo oirás constantemente, en frases que no expresan ninguna duda. Detrás de quando, de forse o de quello che casi no lo oirás, aunque en muchas de esas frases tu español lo pondría.