Amichi es una palabra que ningún italiano escribe y que casi todo hispanohablante escribe alguna vez. El razonamiento es impecable: amigo hace amigos sin tocar la consonante, en italiano el singular es amico, y has aprendido que la k delante de i se escribe ch. Así que proteges el sonido con una h. La palabra, sin embargo, es amici, y suena distinta de lo que esperabas.
El español forma el plural de un sustantivo añadiendo -s o -es, y la consonante de la raíz suena igual antes y después. A veces cambia la letra (luz, luces; lápiz, lápices), pero el sonido se queda donde estaba. Así que un hispanohablante da por hecho algo que en italiano no está garantizado: que amico y su plural compartirán el sonido de la c.
Conviene tener claro primero qué suena cómo. La ci italiana suena como la chi de chico, tal como la pronuncia la mayoría de los hispanohablantes. La chi italiana suena como la qui de quiso. Así que amici se pronuncia, escrito a la española, amichi, y lo que tú escribiste, amichi, se pronunciaría amiqui. La h italiana hace exactamente el trabajo que en español hace la u muda de qu y gu: cuando buscar pasa a busqué, o pagar a pagué, la u está ahí solo para que la consonante siga sonando dura delante de la e. En bosco, boschi, la h está ahí para lo mismo.
La diferencia está en que el español siempre escribe esa u cuando le hace falta, mientras que el italiano, en los masculinos en -co, unas veces conserva el sonido duro y otras lo deja ablandarse. Y lo que casi siempre avisa de cuál de las dos cosas pasa es el acento.
Si la palabra es llana, con el golpe de voz en la sílaba de antes de -co, lo normal es que el sonido se conserve y aparezca la h: bosco, boschi; parco, parchi; tedesco, tedeschi; antico, antichi. Si es esdrújula, con el golpe una sílaba más atrás, lo normal es que se ablande: medico, medici; politico, politici; simpatico, simpatici.
I parchi di Milano sono pieni la domenica.
I politici promettono sempre le stesse cose.
Muchas de estas palabras existen en español con el mismo acento, y si son esdrújulas las escribes con tilde: médico, político, público, práctico, histórico, católico. Si la palabra italiana termina en -co y su pariente español lleva esa tilde en la antepenúltima sílaba, el plural en -ci es la apuesta más segura: medici, politici, pubblici, pratici, storici, cattolici.
Stasera ceno con due amici del lavoro.
Dónde se complica
El acento no es una ley, es una tendencia fuerte. Por el lado de las llanas se escapan cuatro palabras que pierden la h sin motivo que se vea: amico, amici; nemico, nemici; greco, greci; porco, porci. Por el lado de las esdrújulas se escapan unas pocas que la conservan: carico, carichi; incarico, incarichi; valico, valichi. Ninguno de los dos grupos es largo, y en el primero está la palabra que te trajo hasta aquí.
Con -go la balanza se inclina hacia la h. Las llanas la conservan (luogo, luoghi; fungo, funghi), y muchas esdrújulas también: monologo, monologhi; prologo, prologhi, aunque en español monólogo y prólogo lleven tilde. Aquí el truco de la tilde falla. El grupo grande que sí se ablanda son las palabras en -logo que nombran a una persona por su profesión: geologo, geologi; radiologo, radiologi; ginecologo, ginecologi. Fuera de ellas quedan unas pocas sueltas, como asparago, asparagi. Con -logo, entonces, la primera pregunta no es dónde va el acento, sino si la palabra nombra una cosa o a una persona.
Dopo i monologhi degli attori hanno parlato due geologi.
Hay una pareja que un hispanohablante agradece conocer. Mago da maghi cuando se habla de magos de circo, pero los tres Reyes Magos son en italiano i re Magi, con la g blanda. Es la misma palabra con dos plurales, y el contexto decide cuál toca.
El femenino, en cambio, no tiene doble camino. Las palabras en -ca y -ga conservan siempre el sonido duro en plural, sea cual sea el acento: amica, amiche; tasca, tasche; riga, righe; pratica, pratiche. Y eso deja la pareja que más desconcierta al principio: amici y amiche, el mismo sustantivo, uno con la c blanda y otro con la dura. En español amigos y amigas solo se separan en la vocal final; en italiano también se separan en la consonante.
Le sue amiche sono tutte tedesche e molto simpatiche.
Cómo reconocerlo de oído
Lo que decide está en el singular, y la ortografía italiana no lo marca. El italiano casi solo escribe tilde cuando el golpe cae en la última sílaba (città, perché), así que medico y parco se ven igual de lisas en la página, aunque la primera sea esdrújula y la segunda llana. En español una esdrújula lleva tilde siempre, y por eso la reconoces sin oírla. En italiano hay que oírla, o buscarla en el diccionario, que marca el acento de cada entrada. Si la palabra tiene pariente español, la tilde del pariente suele acertar, salvo en -go y en las cuatro llanas de antes: amico, nemico, greco y porco dan -ci aunque amigo, enemigo, griego y puerco no lleven tilde.
El plural en sí tiene una trampa de lectura. Si lees amici con la ortografía española, la ci te da amizi, como en buena parte de España, o amisi, como en América, Canarias y parte de Andalucía. Ninguna de las dos es italiana. Y si lo que te llega es el recuerdo de amigos, sale amiqui, que tampoco lo es. El sonido de verdad es el de chico: amichi, escrito a la española. Mientras en tu cabeza la palabra suene amiqui, la h seguirá pareciéndote necesaria, porque protege un sonido que el plural italiano no tiene.
En el femenino no hay nada que decidir. Amiche, tasche, tedesche suenan siempre con la que de queso. Cuando la palabra termina en -a, el plural italiano se comporta como el español, sin cambiar el sonido, y la única novedad es la h que lo escribe.