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«A Roma» pero «in Italia»: donde el español dice «en» y «a»

El español elige entre a y en según vayas o estés. El italiano elige entre a e in según el sitio, y el movimiento no cuenta.

Rodrigo · · 6 min

Alguien te pregunta abiti a Torino? y contestas sì, vivo in Torino. Luego cuentas que en agosto torno a Colombia a ver a la familia. Son dos preposiciones y las dos van al revés: un italiano diría vivo a Torino y torno in Colombia. No es descuido. Has elegido con la pregunta que hace el español, y el italiano hace otra.

La pregunta del español es si hay movimiento. Con ir, volver o llegar usas a: voy a Roma, vuelvo a Italia. Con estar o vivir usas en: estoy en Roma, vivo en Italia. El nombre del sitio no influye; lo decide el verbo. Por eso en te parece la preposición de estar y a la de ir, y buscas en italiano la pareja que haga lo mismo.

El italiano, con los nombres de lugar, no se fija en el verbo. Se fija en qué clase de sitio es. Las ciudades llevan a: a Napoli, a Torino, a Lima, a Sevilla. Los países, las regiones y los continentes llevan in: in Cile, in Umbria, in Messico, in Asia. Y cada uno sirve igual para ir que para estar: vado a Napoli y resto a Napoli, torno in Messico y lavoro in Messico. El movimiento ya lo dice el verbo, y la preposición no lo repite.

Mio cugino studia a Bologna.
Mi primo estudia en Bolonia.
Una ciudad, así que a, aunque en español digas en y aunque nadie vaya a ninguna parte.
Quest’estate andiamo in Portogallo.
Este verano vamos a Portugal.
Un país, así que in, aunque haya viaje de por medio y en español digas a.

Con los países, tu español a veces duda si poner artículo: la Argentina o Argentina, el Perú o Perú, los Estados Unidos o Estados Unidos. Con in, el italiano duda menos, y casi siempre la respuesta la da la forma del nombre. Un nombre en plural lleva artículo, y el artículo se funde con in: negli Stati Uniti, nelle Filippine, nei Paesi Bassi. Uno en singular va por lo general con in a secas, aunque sea de dos palabras: in Argentina, in Costa Rica, in Nuova Zelanda. Pero hay singulares que llevan artículo por costumbre, y esos se aprenden uno a uno: nel Regno Unito, nel Congo. Con Repubblica oirás las dos cosas, nella Repubblica Dominicana e in Repubblica Dominicana, y con algún masculino también: in Perù o nel Perù. Con las regiones masculinas pasa lo mismo, y oirás tanto nel Molise como in Molise.

Mia madre è nata nella Repubblica Dominicana.
Mi madre nació en la República Dominicana.
Con Repubblica, el artículo se funde con in: nella. Es la forma más cuidada, aunque también oirás in Repubblica Dominicana.

Dónde se complica

Las islas no se reparten tan limpiamente. Las grandes van como regiones, con in: in Sicilia, in Groenlandia. Las pequeñas van como ciudades, con a: a Ibiza, a Lampedusa, a Procida. Pero no es cuestión de medir: Cuba es bastante más grande que Sicilia, y lo más frecuente es a Cuba, aunque también se oye y se lee in Cuba. Con las islas, la preposición es sobre todo costumbre, y se aprende junto con el nombre.

Ho vissuto un anno a Tenerife.
Viví un año en Tenerife.
Una isla pequeña se trata como una ciudad: a, igual que a Lima.

Una ciudad también puede cambiar de preposición, y el mecanismo es el mismo que en español. En cuanto la ciudad lleva un complemento que la describe, aparece el artículo, y con el artículo vuelve in: nella Roma antica, nella Milano degli anni Ottanta. Tú haces lo mismo cuando dices en la Roma antigua o en la Lima de mis abuelos, con un artículo que sin el complemento no pondrías. Y las ciudades que ya tienen artículo en el nombre lo funden con a: all’Avana, al Cairo.

Nella Roma del Seicento lavoravano pittori da tutta Europa.
En la Roma del siglo XVII trabajaban pintores de toda Europa.
Roma con complemento lleva artículo, y la preposición pasa a in: nella.

Luego están los sitios que no son ni ciudades ni países, y que llevan su preposición pegada. In palestra, in farmacia, in cucina, in biblioteca, sin artículo, donde el español sí lo pone: en el gimnasio, en la farmacia, en la cocina. Otros van con a más artículo: al supermercato, allo stadio, al parco. Y alguno tiene las dos formas: junto a in centro, en el centro y el sur de Italia se oye también al centro.

Casa merece un aparte, porque aquí España y buena parte de América hablan distinto. En España se dice estoy en casa y voy a casa; en muchos países americanos es igual de normal estoy en la casa y voy a la casa. El italiano no sigue ninguna de las dos: dice a casa, sin artículo, tanto para ir como para estar. Sono a casa, torno a casa, resto a casa. In casa también se usa, y pone el acento en el dentro, bajo techo: con questo freddo si sta bene in casa.

Y cuando en español vas al dentista o a casa de Lucía, el italiano usa una tercera preposición, da, porque el destino es una persona: vado dal dentista, vado da Lucia. Al dentista se oye en el habla coloquial de algunos italianos, pero en tu boca sonará a calco del al español.

Cómo reconocerlo de oído

La costumbre que hay que soltar es la de mirar el verbo. En español, antes de elegir la preposición, te preguntas sin darte cuenta si vas o si estás. En italiano esa pregunta no sirve para nada con los nombres de lugar, y mientras la sigas haciendo te dará la respuesta equivocada la mitad de las veces. La pregunta útil mira el nombre: ¿es una ciudad, o es un sitio con ciudades dentro? Las islas, ya lo viste, van aparte.

Hay otro sitio donde el italiano separa lo que el español junta: el origen. Soy de Bogotá y soy de Colombia llevan el mismo de. En italiano, sono di Bogotà es la manera normal de decir de dónde eres, pero sono di Colombia no se dice: con un país, lo que oirás es sono colombiana o vengo dalla Colombia, con da y con el artículo que el nombre del país pierde detrás de in. Un país que no lleva artículo nunca, como Cuba o Israele, tampoco lo toma aquí: vengo da Cuba. Con una ciudad, vengo da Bogotà, sin artículo, igual que a Bogotà.

Giulia

Bologna

la giornata sta volando, non so neanche io dove. tu che fai di bello?

El día se me está pasando volando, ni yo sé adónde. ¿En qué andas?

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