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«Lo studente», no «il studente»: el artículo que el español no tiene

El español tiene un solo artículo masculino. El italiano tiene dos, y los reparte el primer sonido de la palabra que va detrás.

Rodrigo · · 6 min

En una clase de italiano la profesora dice lo studente, y medio minuto después un alumno hispanohablante contesta con il studente. No se ha equivocado de palabra ni de género. Ha aplicado la regla que trae de casa, la de que un masculino singular lleva un solo artículo, el, delante de estudiante, de zapato o de libro. En italiano esa regla no alcanza: son il libro, pero lo studente, lo zoo y, en plural, gli studenti.

El italiano tiene dos artículos masculinos en singular, il y lo, y no se los reparte el significado ni el género, porque los dos son masculinos. Se los reparte el primer sonido de la palabra que viene justo detrás. Il es el de siempre: il treno, il cane, il gatto, il sindaco. Lo aparece delante de una lista corta de comienzos: s seguida de consonante, z, gn, ps, y unos cuantos raros como x o i seguida de vocal. Delante de vocal ninguno de los dos entra entero: se reducen a l’, como en l’amico, l’albero, l’uomo.

El caso más frecuente de la lista, el de la s, tiene un pariente cercano en la fonética del español. Piensa en estudiante, escuela, España, estrés. El español no deja que una palabra suya empiece por s más consonante, y cuando toma una de fuera le pone una e delante: stress acabó en estrés, slogan en eslogan, scanner en escáner. El italiano sí admite esas palabras sin vocal delante, pero la vocal que la s necesita para apoyarse la pone el artículo: la o de lo hace el trabajo de tu e.

Lo studente nuovo si chiama Luca.
El estudiante nuevo se llama Luca.
S más consonante. Donde tú dices estudiante con una e delante, el italiano dice lo.
Il supermercato chiude alle nove.
El supermercado cierra a las nueve.
S seguida de vocal, así que il. Tampoco en español le hace falta una e a supermercado.

El plural se decide en el singular. Il pasa a i: il libro, i libri. Lo y el l’ masculino pasan los dos a gli: lo studente, gli studenti; l’amico, gli amici. (El l’ femenino va a le: l’amica, le amiche.) El español dice los en todos los casos y no necesita acordarse de nada, y esa comodidad es la que produce i studenti: en italiano, quien ha dicho lo studente ya tiene elegido el plural.

Gli spettatori aspettano fuori, i musicisti sono già dentro.
Los espectadores esperan fuera, los músicos ya están dentro.
El español repite los. El italiano pone gli porque el singular es lo spettatore, e i porque es il musicista.
Gli invitati arrivano alle otto.
Los invitados llegan a las ocho.
Delante de vocal, l’invitato en singular y gli invitati en plural, nunca i invitati. Si son todas mujeres, l’invitata y le invitate.

Dónde se complica

El parecido con la e española solo cubre la s. Con z el español no tiene ningún problema para arrancar (zapato, zorro, zona), y el italiano pide lo igualmente: lo zenzero, lo zoccolo, lo zoo. Lo mismo con gn, que suena como tu ñ: lo gnomo. Y con ps pasa algo curioso, porque muchos hispanohablantes dicen siquiatra sin la p, y la RAE acepta también esa grafía. El italiano pronuncia la p entera, y por eso es lo psichiatra. Estos comienzos no se deducen del español: hay que sabérselos, y por suerte son pocos.

Metti lo zenzero nel tè?
¿Le pones jengibre al té?
Con z el español arranca sin esfuerzo, y aun así el italiano pide lo.

Para elegir entre il y lo, además, el artículo no mira el sustantivo. Mira la palabra que tiene pegada, sea la que sea. Lo strano caso, porque ahora la primera palabra es strano. Il nuovo zoo, porque delante de zoo se ha metido nuovo. I nuovi studenti, y no gli nuovi studenti. El español tiene un caso parecido: dices el agua porque el sustantivo es femenino y empieza por a tónica, pero en cuanto pones otra palabra en medio vuelve la, y dices la mejor agua. Hasta ahí llega el parecido. En español es una excepción que solo afecta a los femeninos con a tónica; en italiano es la manera normal de funcionar del artículo masculino.

La misma lista decide también el indefinido. Donde va lo va uno: uno spazzolino, uno zoo, uno gnomo. En el resto va un, también delante de vocal, y ahí sin apóstrofo: un asciugamano. Como el español no usa apóstrofos, conviene saber qué marca en italiano. Un existe por sí solo, delante de cualquier consonante (un libro), así que delante de vocal no le falta nada. Un’, con apóstrofo, solo aparece delante de vocal, porque es una sin su a: un’amica, un’ora.

Nella valigia ho messo uno spazzolino e un asciugamano.
En la maleta metí un cepillo de dientes y una toalla.
Sp pide uno igual que pide lo. Asciugamano es masculino y empieza por vocal: un, sin apóstrofo.

Quedan dos bordes de verdad dudosos. Con pn oirás los dos artículos: lo pneumologo y il pneumologo conviven. Con yogurt pasa lo mismo, y hoy se oye tanto lo yogurt como il yogurt. Y hay una rareza heredada que no sigue la lista: il dio, pero en plural gli dei.

Cómo reconocerlo de oído

Para la s, tu oído español da la respuesta casi siempre. Di la palabra por dentro, a la española: si te sale sola una e delante (estudente, espettatore, esbaglio), es lo. Si no te sale (supermercato, sale, segreto), es il.

Hay un grupo en el que ese oído calla: sc delante de e o de i. Ahí la s y la c se funden en un solo sonido, el de la sh inglesa de show, y un hispanohablante no siente ninguna necesidad de poner una e delante. Aun así el italiano lo trata como cualquier otra s seguida de consonante: lo scienziato, lo sci, lo sciroppo, lo scemo. Con estas palabras no te fíes del oído y mira la escritura: si empieza por s y la letra siguiente es una consonante, es lo, suene como suene.

Para z, gn y ps el oído español tampoco avisa. Con gn y ps las palabras de uso diario son muy pocas. Con z son muchas más, pero en el italiano general no tienen excepción: un masculino que empieza por z lleva lo, sea zafferano, zampone o uno que no has oído nunca. En el habla del norte se oye a veces il delante de z; en un texto, es lo.

Y el plural devuelve la información en sentido contrario. Gli solo va delante de palabras cuyo singular llevaba lo o el l’ masculino, así que gli zoccoli, gli scienziati y gli uomini te dicen cómo empezaba cada singular, con la única excepción de aquel gli dei.

Giulia

Bologna

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