El posesivo español tiene dos formas, y las usas a diario sin llamarlas por su nombre. La corta va delante del sustantivo y no admite artículo: mi casa, tu trabajo, nuestro tren. La larga va detrás y casi siempre pide algo delante del sustantivo, un artículo, un número o un demostrativo: la casa mía, un amigo tuyo, dos primos suyos, esa manía tuya. El italiano tiene una sola forma. La coloca donde tú pones la corta, pero la trata como tú tratas la larga, y por eso mia casa è lontana se queda a medias: a mia le falta el artículo que exige, la mia casa è lontana.
Hasta la forma es la de tu posesivo largo: mio, mia, miei, mie, que cambian con el género y el número como mío, mía, míos, mías. Si traduces la mia casa palabra por palabra resulta la mía casa, que en el español de hoy no se dice. Si cambias el orden resulta la casa mía, que sí se dice. El italiano ha puesto el posesivo delante del sustantivo y ha dejado el artículo donde estaba.
Il nostro treno parte alle otto.
Con un número o un demostrativo pasa lo mismo que con el artículo. Una amiga mía es una mia amica. Esta manía mía es questo mio vizio. Tres primos míos es tre miei cugini. En cada caso, la palabra que tú pones delante del sustantivo se queda delante, y el posesivo se coloca entre ella y el sustantivo. El orden un’amica mia, con el posesivo detrás, también existe en italiano y es igual de corriente en la conversación.
Tre miei cugini vivono a Siviglia.
La otra coincidencia está después de ser. Cuando el posesivo dice de quién es algo, va sin artículo en los dos idiomas: questa giacca è mia, esta chaqueta es mía. Cuando lo que hace es distinguir una cosa entre varias, lleva artículo en los dos: la mia è quella blu, la mía es la azul. El contraste entre es mío y es el mío funciona igual en los dos idiomas.
Dónde se complica
Hay un caso en el que tu posesivo corto coincide con el italiano. Delante de un pariente en singular, sin nada que lo modifique, el artículo desaparece: mia nonna, mio cognato, mia suocera, mio nipote, mia moglie. Como es igual que mi abuela, parece darle la razón a la costumbre española en general, y no se la da. Es una excepción estrecha, que se cierra en cuanto la frase se sale de ella.
Mio nonno faceva il falegname; i miei nonni materni avevano un forno.
El artículo vuelve en cuanto el pariente deja de ir solo: en plural (le mie zie, i miei nipoti), con un diminutivo (la mia nipotina) o con un adjetivo delante (la mia vecchia zia). Lo que va detrás del sustantivo pesa menos. Mia cugina di Valencia se dice sin artículo, y con maggiore y minore el uso vacila. La palabra, además, tiene que ser de parentesco: il mio fidanzato, la mia vicina o il mio allenatore llevan artículo, por mucho trato que tengas con ellos. Y con las palabras de la infancia, mamma y papà, se oyen las dos formas.
El otro punto es tu su, que sirve para de él, de ella, de usted, de ellos, de ellas y de ustedes. El italiano lo reparte. Suo es de una persona, también de la persona a la que tratas de Lei. Loro es de varias. Y a un grupo, lo trates con confianza o de usted, el italiano de hoy le dice voi y vostro; el Loro de cortesía queda para lo muy formal, como la recepción de un hotel. Así que la vostra casa es tu vuestra casa si hablas como en España con gente de confianza, tu su casa si en España les hablas de usted, y tu su casa, la de ustedes, si hablas como en América o en Canarias. En el oeste de Andalucía, donde ustedes convive con vuestro, las dos formas españolas acaban en la misma italiana. Cuando el español necesita deshacer la ambigüedad, recurre a la casa de ellos, con artículo, y loro funciona igual que ese de ellos: siempre con artículo, también delante de un pariente. La tía de ellos es la loro zia, nunca loro zia.
Suo fratello suona la chitarra; il loro suona il violino.
Detrás del sustantivo y sin artículo, el posesivo italiano aparece en dos sitios. Uno es cuando llamas a alguien, igual que en tu hijo mío o amigos míos: amore mio, figlio mio, ragazzi miei. El otro son unas pocas fórmulas, y la que más vas a oír es a casa mia, que cubre a la vez tu en mi casa y tu a mi casa. Fuera de esos dos sitios, un posesivo que va detrás sigue llevando artículo delante del sustantivo, como tu la casa mía: la camera mia è quella in fondo, con un tono de conversación, para subrayar de quién es.
Dopo la partita andiamo tutti a casa mia.
Cómo reconocerlo de oído
El artículo que va delante de un posesivo suele llegar fundido con la preposición anterior: nella mia borsa, dal mio medico, sul tuo tavolo, alle mie amiche, coi nostri vicini. El español solo hace esa fusión dos veces, en al y en del. El italiano la hace con las preposiciones más frecuentes, di, a, da, in y su, y a menudo con con, así que un nel, un dal, un sul o un della delante de mio o de tuo es el artículo que tu oído no está buscando.
Ese mismo detalle separa a los parientes del resto. Delante de un pariente en singular, la preposición llega sin artículo, sola: vado da mia madre, esco con mio fratello, parlo di mia sorella. Delante de cualquier otra persona, llega fundida con él: vado dalla mia ragazza, esco col mio collega, parlo della mia vicina. Da mia madre y dalla mia ragazza se diferencian en una sílaba, y esa sílaba es el artículo.